jueves, 26 de mayo de 2011

El actor en busca de la espontaneidad perdida.

El actor en busca de la espontaneidad perdida.

Es preciso estar siempre a la altura del azar. NIETSCHE, Ecce Homo.

La espontaneidad surge del contacto con el impulso[1], con el que viene de adentro y también con lo que viene de afuera, del empujón que nos da “el duende”[2], un “duende” que está en un lugar fuera de nosotros, y que nos empuja a un lugar donde nada está establecido anteriormente, donde nada está obligado por ley o educación, ni responde automáticamente a estimulo exterior; la espontaneidad evita el cliché, lo mecánico, el estereotipo, está en la definición del acto creador, es lo que a nosotros nos ocupa, el teatro de la improvisación, el de la espontaneidad; un tipo de teatro donde el actor es el propio director y autor, uno trabaja consigo mismo y no con un texto de un autor exterior.

Así surge, de ese contacto, y después camina y busca otros espacios de desarrollo. A veces en el camino artístico la perdemos o la bloqueamos queriendo ser mas espontáneos o aparentar espontaneidad. Es un camino, y a menudo, como en la vida, no está señalizado, o las señales no son fáciles de ver, aquí se impone estar atento a la superstición, entendida ésta, como ser testigo, saber ver, mirar afuera y darse cuenta de las señales. La espontaneidad exige cuidados, mantenerla para que no se pierda y volvamos a caer en la rutina. Se alimenta cada día, como el cuerpo. Necesita una alimentación variada. Uno es espontáneo porque decide serlo. No es un estado natural del ser humano de hoy en día. Hay que calentar, tener apunto la escucha, los roles, los niveles de comunicación, ejercitarse en las estructuras dramáticas, en el instinto poético y en la interacción con el espacio y el tiempo, disponer de un registro de estilos y diría finalmente que se cultiva porque es cuestión de cultura también.


La espontaneidad[3] es un estado, que a veces alcanzamos tras un esfuerzo, (si bien conozco artistas que solo pueden ser espontáneos, bebés supuestamente espontáneos, con un culto a este dios contemporáneo de la espontaneidad y a sus pañales!) pero para el resto, es como subir una cuesta, al final alcanzamos ese estado donde uno se siente uno con el todo y ese estado es placentero, en alquimia llegas al unus mundus... Todo fluye con facilidad, no piensas, actúas de manera cómoda, sientes que los sucesos se integran a su ritmo, con el movimiento adecuado y sin "empujar" nada.


El improvisador difiere del “actor dramático” en el escenario, éste trabaja con la identificación con su personaje. Se solapa con el. Una pequeña parte de su cabeza su yo controlador, se destina a controlar, a perseguir, la cadena de acciones-intenciones-emociones del personaje que interpreta y que anteriormente ha entrenado. El resto de su cabeza, la mayor parte, lo ocupa el personaje. Si el método es correcto decimos que nos transmite verdad. Diremos que el sentido de creación para este actor es centrípeto, esto es, que interioriza el texto, las intenciones, emociones, los gestos y movimientos. Todo va hacia su yo. El actor se convierte en instrumento de una idea estética y política, se pone al servicio de una autoridad.

El actor improvisador combina -el sí mismo, su yo- al 50% con el personaje que elabora. Mientras una parte de su cabeza dirige, crea, relaciona, asocia o disocia, escucha y modera los impulsos, la otra mitad interpreta el personaje. En la improvisación, esta combinación se hace fluida, simultánea e inconsciente sí el improvisador está en estado de espontaneidad. Y también transmite veracidad, pero además, transmite un alto grado de incertidumbre que el público siente. La dirección de creación va hacia fuera, es centrífuga, todo sale hacia fuera desde el propio yo. Podemos decir que la improvisación teatral es un acto creador puro y en el momento y obedece a su propia autoridad. O a extrañas autoridades externas, a duendes y supersticiones!

Según Moreno[4] el acto creador en el teatro de la improvisación se define por ser espontáneo, por sorprender, por ser irreal (difiere de la vida donde hay un continuo causa-efecto, mientras que en el teatro nosotros manipulamos los elementos dramáticos para producir un simulacro, un “como si” , de la vida), por tener un estilo particular “sui generis” en el que el actor propone acontecimientos y los resuelve, y finalmente porque se corporaliza, se física, se hace gesto, y por todo ello obtiene beneficios personales. Podríamos decir que no tenemos ante nosotros a un actor guapísimo, limpísimo, seguro de sí mismo, que sabe bien lo que dice y cómo lo dice, simplemente estaríamos ante un actor creativo[5]


En un match de improvisación por ejemplo, hay momentos que alcanzas fluidez , otros no y esa fluctuación da un cierto sentido de intento, de deportividad, de juego con uno mismo, donde hay riesgo y se exige valor. El público es testigo y animador, es una pieza esencial, que participa en este tipo de teatro pues sabe que va a ver un hecho único, irrepetible y fugaz. Está complicidad con las dificultades que conlleva este juego -salir a la cancha sin guión-, da una emoción añadida difícil de conseguir en otro tipo de teatro. ¿No es esto lo que nos atrae para salir a un escenario o para ver teatro improvisado? Hoy en día necesitamos mas que nunca recordar y sentir que estamos viviendo algo de manera única, irrepetible y finita.

Existen técnicas concretas para mejorar en improvisación, y el match de improvisación, Pero al margen de esto, me gustaría incidir en otro aspecto: -animar - nuestro interior, dotándole de “alma”. Animar el interior, darle alma, es decir darle imágenes, este es el meollo, de este trabajo: dotar de imagen con la cual expresar, cada vez que, creamos imágenes completas, acabadas estamos realizando y conectando con la esencia del teatro. Abrir imágenes y cerrarlas. Crear figuras, personajes, figurándonos el mundo[6]. Este es nuestro servicio al espectador para que él se sienta reflejado, representado, ritualizado.

Lo cómico o lo trágico, dos caminos diferentes? A mi como cómico, esto me toca. Lo cómico no impone, no exige ningún estado, no toma en serio ningún estado, todo sirve, mientras que en la tragedia se va imponiendo, hay un destino inexorable. Moreno apoya que es mas adecuado trabajar la espontaneidad desde la tragedia, y que para expresarla hace falta derribar todas las barreras psicológicas que obstaculizan su camino. Creo que el camino de la improvisación pasa por abordar con respeto cualquier situación humana. Las comedias bien logradas están abordadas desde la consideración al aspecto trágico o injusto de una situación. Ante la disyuntiva pues que sea la situación la que mande, y así entramos en superstición para darle un tono cómico o trágico. . A mi me gusta perseguir este paisaje el pasaje ambiguo entre lo dramático y la comedía. Y hacer una macraba traición a la línea de actuación.

Añadiremos algunas consideraciones más para estimular y proteger la improvisación de factores que la perjudican como el perfeccionismo: aquí no hay tiempo de repeticiones para conseguir un gran resultado, solo tenemos una oportunidad para construir con los materiales, el espacio, las condiciones y circunstancias del momento presente. Evitar las revisiones y las vueltas atrás. Mas bien nuestro objetivo será proteger las creaciones “malogradas”, cuidar las obras cuando están naciendo, emergiendo, darles valor y conciencia pues esta toma de conciencia, determinará la calidad de las acciones futuras. Este tipo de teatro difiere del teatro actual, sentencia Moreno, donde los autores aman la inmortalidad, el teatro del culto a la resurrección; sin embargo el teatro de la improvisación promete amor a la muerte (por eso, paradójicamente, es un teatro muy vivo) y es un revulsivo nada desdeñable para los nuevos públicos y, en general para la sociedad. No aplaudimos tanto el rendimiento escénico como la experiencia de la aventura en un marco adecuado para su representación.

Por último señalamos la resistencia del actor frente al teatro de la improvisación. Cómo trabajar con las propias resistencias a crear de esta manera. Para poder improvisar junto a otros y poder crear drama es necesario investirse de indiferencia espiritual, deshacerse de los apegos a las ideas con las que salimos y tener ciertas dosis de abandono: Abandonar (saber perder) la tendencia a la estilizaciones, moldes, clichés corporales que nos encajonan, a la inercia de imponer las ideas propias ya estudiadas, y entregarse a la escucha de actitudes corporales, ideas y emociones de los otros jugadores , así como liberarse de la presión de las expectativas del auditorio. A veces, paradójicamente, encuentro que cultivando estas resistencias, con los alumnos y conmigo mismo naturalmente van cayendo. Todo un arte.

Joserra Muñoz Leza



[1] [1] Ver el trabajo de James Hillman, Pan y la pesadilla, donde se aborda la relación de este dios menor con el impulso y la sincronicidad, y no puede explicar la espontaneidad ya que por definición no puede ser explicada (no obedece a ninguna ley, es impredecible, irrepetible).

[2]Duende” en el flamenco se considera una repentina locura del interprete que nos hace participes de lo inefable y que contagia a quienes lo presencian en un momento de culminación emocional.

[3] No olvidar el concepto de espontáneo referido al mundo taurino: cuando un aprendiz de torero salta al ruedo para dar unos muletazos y enseguida el orden lo arresta, aunque a veces, se ganaba el aplauso del público. Esto nos atañe, evadir el orden y la razón para desarrollar un impulso irrefrenable que lleva mucho de pasión y locura.

[4] J.L. Moreno creador del sicodrama aborda ampliamente la relación de espontaneidad en el teatro. Y este artículo esta inspirado en algunos de sus escritos.

[5] Hacia esto apunta la definición El actor creativo de Alfredo Mantovani. Y su libro del mismo nombre dedicado a cómo conseguirlo!

[6] Ver el valioso trabajo de Enrique Pardo sobre Teatro coreográfico-Pantheatre (lleva el homenaje al dios Pan), y su importante aportación en Las figuras de la voz: objeto, sujeto y proyecto.

lunes, 14 de febrero de 2011

taller

Ven al taller los martes a sembrarte de detalles de miradas y contactos que son gratis a cargarte la mochila de ligera sonrisa carcajada abierta
sin mas temor, sin mas expectativa que acompañarte
...y jugarte al 101%
encajando los sucesos, sin mas traumas, ni pesares,
contempla nuestras caras, nuestro cuerpo
quedándote con el capricho de los ojos
de tu pelo de tu boca....y regálame tus 20 caras diferentes,
empezando por la mas estúpida... la ingenua ...la disfrutona...
y deja caer la cara que atornillas con esmero
en las horas pardas de tu vida,
ven y cambia tu paleta de colores, ahora mas variados y brillantes
para aprender a interpretar la verdad y la mentira
no esperes que te salve
no seas tacaña/o y regálanos lo mejor de tu puchero
las flores que ahora empiezan, la luz que ahora se alarga.
no me pidas grandes esfuerzos, ni que hipertrofie prestaciones que no tengo.
ya tenemos bastante con la alfombra roja en el suelo
que sostiene nuestros dramas y comedias.
joserra

jueves, 10 de junio de 2010


Estoy convencido de que un buen edificio es como un fertilizante para la ciudad: la mejora. Y un museo parte de esa premisa que a mí me costó aprender: que el arte mejora a la gente.

P. ¿Cómo nos mejora?

R. Permite entrar en un mundo de pocas certezas.

P. La arquitectura más espectacular parece tener pocas dudas.

R. Muchos edificios olvidan su papel social, y eso es traicionar parte de la complejidad de la arquitectura. Pero no quisiera ser moralista. La diferencia no está entre el arte y la arquitectura y los artistas y los arquitectos. La diferencia está entre lo bueno y lo malo. No hay más.

del congreso de arquitectos en Pamplona, palabras de Renzo Piano.

viernes, 4 de junio de 2010

leche de perro

Leche de perro.
en que puede derivar mucha de la actividad que se realiza en el taller de teatro. No hay paciencia, estudio calmado, energía suficiente para concentrar y acrisolar tus iniciativas, y esto se contagia y nos lleva a crear leche de perro y no leche amarga de la teta de la cabra negra Granadina.
la leche de perro
es dulce y pegadiza
cariñosa, educada
siempre deseosa de afecto
le gusta tumbarse en el suelo
a contemplarse
a esperar la cálida mano
y en el sur los san Bernardo se vuelven mansos
así
qué nos queda sino
el golpe de timón
y ponernos cara a cara y mirarnos a los ojos
asumiendo este tiempo que hemos fabricado
de laureles ...auuuuu!!!